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5 curiosidades increíbles sobre la Puerta de Alcalá

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Corría el año 1769 cuando el rey Carlos III, también llamado “el mejor alcalde de Madrid” encargó al arquitecto italiano Francesco Sabatini el diseño y la construcción de la nueva Puerta de Alcalá, por aquel entonces la gran puerta de entrada a la capital para los viajeros y visitantes que llegaban desde Aragón, Cataluña y Francia. Si quieres descubrir algunas de las mayores curiosidades Puerta de Alcalá, no te pierdas las siguientes líneas. ¡Te sorprenderán gratamente!

Así, la Puerta de Alcalá acabó de erigirse en 1778 en la Plaza de la Independencia, un emplazamiento urbano privilegiado entre la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro, en pleno corazón de la ciudad. No tardó mucho en convertirse en uno de los grandes iconos de la ciudad. Se trataba además del primer arco de triunfo levantado en Europa desde la época romana, un diseño grandioso y monumental que sirvió de inspiración para obras posteriores como el Arco del Triunfo de París o la Puerta de Brandenburgo de Berlín.

La historia de la Puerta de Alcalá está llena de curiosidades y episodios interesantes, muy ligados a la historia de la ciudad y de todo el país. La mayoría de estos hechos son muy populares, otros en cambio son secretos fascinantes desconocidos incluso por muchos madrileños. ¿Te gustaría descubrirlas?

La antigua puerta de Alcalá

Tradicionalmente la Puerta de Alcalá había sido una de las grandes cinco puertas de acceso a la capital de España (las otras eran las de Toledo, Segovia, Bilbao y Atocha), dispuesta a modo de entrada triunfal ya en el siglo XVI, llamada así porque desde ella se iniciaba la ruta hacia la localidad de Alcalá de Henares.

Para poder ampliar la calle de Alcalá, llamada entonces “Camino Real de Aragón y Cataluña”, hubo que tomar terrenos del Parque del Retiro y derribar la vieja puerta en el año 1770. Ya estaba en marcha entonces la construcción de la actual y monumental Puerta de Alcalá.

La antigua Plaza de Toros de Alcalá, que se levantaba entre la puerta y el Parque del Buen Retiro y que en su día fue la más importante de Madrid, sobrevivió casi un siglo más, siendo demolida finalmente en 1874. Con toda seguridad, una de las grandes curiosidades Puerta de Alcalá.

Los cuatro querubines

Si bien el diseño arquitectónico de la Puerta de Alcalá se los debemos enteramente a Sabatini, parte de la ornamentación exterior de la estructura es fruto del empeño del rey Carlos III.

Si observamos detenidamente los elementos decorativos de la Puerta de Alcalá acabamos sumergidos en un mundo de símbolos curiosos, significados escondidos y mensajes ocultos. Tal vez los más llamativos sean los cuatro querubines que aparecen sentados sobre el friso de la fachada. Esto angelitos son la representación escultórica de las cuatro grandes virtudes: la fortaleza, la prudencia, la justicia y la templanza, cada una con sus correspondientes tributos.

Fue el propio Carlos III quien ordenó colocar allí a los cuatro querubines para enviar un mensaje a sus súbditos: aquellas eran las cuatro virtudes que debían exhibir los madrileños para afrontar los tiempos difíciles.



Proyectiles en su fachada

Otra de las mayores curiosidades Puerta de Alcalá mantiene una estrecha relación con su arquitectura. Desde su misma construcción, la Puerta de Alcalá ha sido testigo de numerosos hechos históricos a lo largo de su vida. Uno de ellos fue el de la entrada a la ciudad en 1823 del ejército monárquico, formado por franceses y españoles, que pasaría a la historia con el nombre de los “Cien Mil hijos de San Luís”, para apoyar al rey Fernando VII y restaurar el absolutismo en España.

La Puerta de Alcalá no salió bien parada de aquella intervención militar al encontrarse en medio del lugar donde ambos bandos se enfrentaron. La estructura recibió numerosos impactos de bala y otros proyectiles, muchos de los cuales todavía son visibles en su fachada. Viejas cicatrices de guerra para uno de los más grandes y emblemáticos monumentos de Madrid.

También se pueden apreciar en ella las huellas de metralla del ejército de Napoleón durante su ataque a Madrid el 3 de diciembre de 1808.

Las lápidas

Los turistas y visitantes se suelen fijar en los arcos y las esculturas de la Puerta de Alcalá, pero casi nadie mira abajo ni repara en la presencia de dos pequeñas lápidas, en realidad dos monolitos colocados allí en tiempos medievales.

Estas piedras fueron emplazadas nada menos que en el año 1273 por orden del rey de Castilla Alfonso X, el Sabio. Por tanto, son mucho más antiguas que el propio monumento. Su función era la de regular el paso de los grandes rebaños de ovejas que en aquellos tiempos transitaban por este lugar. En esa época, el Honrado Consejo de Mesta regulaba el tránsito de los pastores y su ganado por los caminos reales en busca de los mejores pastos.

Mírala, mírala…

La fama de la Puerta de Alcalá como gran símbolo del Madrid moderno se multiplicó gracias a la música. En el año 1986 Ana Belén y Victor Manuel consiguieron un éxito enorme con su canción “La Puerta de Alcalá”, de la que llegaron a vender más de 300.000 copias y que acabaría convertida en el himno oficioso de este monumento.

En la letra, la canción hace referencia a diversos pasajes históricos de la Puerta de Alcalá, sin olvidar una mención al propio Carlos III. Al visitar este monumento muchos no pueden evitar entonar su pegadizo estribillo: “mírala, mírala…”. Desde luego, estamos ante una de esas curiosidades Puerta de Alcalá que nos invitan a descubrir este monumento por nosotros mismos.

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