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7 cosas que debes saber sobre el Monasterio de los Jerónimos de Belém



A los pies del puerto de Lisboa, el Monasterio de los Jerónimos de Belém, cuya construcción comenzó en 1502, ejemplifica el arte portugués en su mejor momento. La cercana Torre de Belém, que fue erigida para rendir tributo a la expedición de Vasco da Gama, es un recordatorio de los grandes descubrimientos marítimos que sentaron las bases del mundo moderno.

Ambas, tanto el Monasterio de los Jerónimos de Belém y la Torre del mismo nombre, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que habla favorablemente acerca de su importancia histórica. Pero ¿cuál es la historia detrás de esta edificación?

El Monasterio de los Jerónimos es una fundación real que data de finales del siglo XV. Fue encargada por el rey D. Manuel I y posteriormente donada a los monjes de San Jerónimo, para que rezaran por el Rey y dieran asistencia espiritual a la gente de mar que salía de las costas de Lisboa en busca del Nuevo Mundo.

El monasterio también fue construido para perpetuar la memoria del Príncipe Enrique el Navegante. Su ornamentación, muy rica, se deriva de la exuberancia típica del arte manuelino. Desde el punto de vista del simbolismo, está fuertemente vinculado a la Era de los Descubrimientos. El monasterio aún conserva la mayoría de sus magníficas estructuras, incluyendo su Claustro del siglo XVI, el antiguo refectorio de los frailes y la Biblioteca.

Lo que debes saber sobre el Monasterio de los Jerónimos de Belém

De 8… a 97 años de construcción

El Monasterio de los Jerónimos de Belém comenzó a construir en 1501, y aunque el plazo original previsto fue de ocho años, las importaciones coloniales y el consecuente boom de la riqueza nacional de Portugal, hicieron que los planes se volvieran más ambiciosos. Así, el monasterio fue finalmente inaugurado por Felipe II, el gobernante español de la Unión Ibérica, en 1604, casi un siglo después de que se asentaran los cimientos.

Reflejo del esplendor de la Portugal del siglo XVI

El Monasterio de los Jerónimos de Belém atestigua el apogeo cultural de Portugal durante la época del descubrimiento del Nuevo Mundo y ha conservado su autenticidad en términos materiales, de forma y de diseño. Además, los proyectos de restauración implementados por organizaciones nacionales y locales han respetado estrictamente los materiales y las técnicas originales. Las propiedades mantienen su posición predominante desde el punto de vista urbano. La autenticidad también se ha mantenido en términos de ubicación y configuración, ya que no hay cambios importantes con respecto al plan original.

Financiado con las riquezas del Nuevo Mundo

Como tantas otras construcciones de la época, este monasterio fue financiado con tesoros de exploraciones procedentes de África, Asia y América del Sur, así como con un fuerte impuesto sobre el comercio de especias controlado por Portugal en África y Oriente.



Una proeza arquitectónica

El rey contrató el arquitecto francés Diogo de Boitaca, que más tarde fue sustituido por Juan de Castillo de España, Diogo de Torralba, y Jerónimo de Ruão, responsable de su inauguración. El Monasterio de los Jerónimos de Belém fue diseñado de una manera que más tarde se conoció como manuelino: un estilo ricamente adornado con complejos temas escultóricos que incorporan elementos marítimos y objetos descubiertos durante las expediciones navales.

Excelente estado de conservación e integridad

A pesar de los cambios que ambos monumentos experimentaron a lo largo del tiempo, el Monasterio de los Jerónimos de Belém y su Torre de nombre homónimo han logrado preservar su integridad física. En particular, la Torre de Belém ha conservado su diseño original, a pesar de los grandes cambios en los alrededores causado​por los vertederos y por la sedimentación del río Tajo. Sin lugar a dudas, uno de los aspectos más laudables del monasterio.

Manuel I de Portugal, ‘huesped’ de honor del monasterio

Después de la construcción inicial del monasterio, el Rey Manuel I seleccionó la orden de monjes Jerónimos para ser sepultado a su muerte. El rey Manuel I eligió esta orden relativamente pequeña, ya que garantizaban la protección espiritual del rey, permitiéndole así formar una estrecha conexión espiritual con los marineros de la época, a los que el monasterio también está asociado.

Dedicada a San Jerónimo

El patrón de los eruditos y los traductores es el ‘protagonista’ de este monasterio. Y es que la orden de Jerónimos estaba dedicada a San Jerónimo, de ahí el nombre del monasterio. Este fue un erudito del siglo V, responsable de traducir la biblia original al latín. Interesante, ¿verdad?

Así las cosas, el Monasterio de los Jerónimos de Belém aparece como una de las visitas más populares del territorio luso, especialmente para los amantes de este tipo de monumentos religiosos, con un fuerte valor artístico y simbólico añadido.

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