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Desafiando al miedo en las Catacumbas de París

Catacumbas de París


Las Catacumbas de París están formadas por una red de túneles situados en el subsuelo de la ciudad. Se trata nada menos que de 300 kilómetros de túneles, en los cuales se calcula que descansan los restos de más de 6 millones de personas. Se encuentran no muy lejos de los Jardines de Luxemburgo.

Antes del siglo XVIII, las Catacumbas de París eran en realidad canteras, de las cuales se extraía gran parte de la piedra que servía luego para construir los edificios y monumentos de la capital francesa.

Sin embargo, no tardó en surgir en París un grave problema, ya que el exceso de restos humanos, al quedar los cementerios pequeños, empezaba a propagar enfermedades y epidemias a la población, lo cual provocó que en el año 1786 se tomara la drástica decisión de trasladar todos los restos y esqueletos de los cementerios de París hasta las catacumbas.

Nada menos que 15 meses, hasta el año 1870, se tardó en llevar a cabo el macabro traslado, que se hacía en carretas y aprovechando la oscuridad de la noche para no alertar a la población.

Al entrar en una de las galerías un cartel nos advierte: “Arrète! C’est ici l’Empire de la Mort”, o, lo que es lo mismo: “Detente! He aquí el Imperio de la Muerte”. Y enseguida, al contemplar las toneladas de huesos y calaveras que se acumulan en el lugar nos damos cuenta de que, efectivamente, no podemos estar penetrando en otro lugar que el que se nos indica en el cartel.

Lo huesos se encuentran dispuestos formando muros, flanqueando unas galerías laberínticas que huelen a humedad y en las que siempre es de noche, con una atmósfera tétrica  en la cual a uno le resulta difícil pensar que está en París, y que encima de todo este espectáculo de muerte se encuentran estas calles y plazas alegres y llenas de vida que siempre imaginamos cuando pensamos en la capital francesa.

Actualmente, y a pesar de que sólo está abierto al público 1’5 km. de los 300 que existen, el acceso a las Catacumbas de París está prohibido, pues resulta muy fácil perderse en ellas. Las visitas sólo podrán realizarse con guía. Pese a la prohibición, muchas son las personas que, haciendo gala de una total irresponsabilidad, se cuelan a través de los túneles del metro o de alguna alcantarilla, sin tener en cuenta el peligro que ello comporta.

Para terminar, no podemos dejar de comentar que en algunas publicaciones de París se señalan las catacumbas como punto turístico aún no masificado. No se podía esperar menos del buen criterio de los viajeros, teniendo en cuenta la gran cantidad de lugares y rincones llenos de color y de alegría que ofrece la ciudad.



 

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