Gastronomia

¿Conoces el Malbec, la cepa vinícola más insigne de Argentina?



Las cepas cultivadas en Argentina no tienen nada que envidiar a las de España, Francia y otros países de holgada historia vinícola. Quizá el mejor ejemplo sea la malbec, procedente de la región de Cahors, en Francia, muy cerca de la ciudad de Toulouse. Por estas lindes se empleaba el malbec como vino de corte, con el fin de darle color y cuerpo a los vinos de la zona.

Actualmente Cahors y Argentina son los dos rincones a nivel internacional donde abunda el malbec, si bien por razones climáticas, el malbec argentino resulta menos duro y ácido en el paladar. En Chile el malbec es la tercera uva más plantada, detrás de la uva País y Cabernet Sauvignon, también existen plantaciones de esta cepa en Australia y en Nueva Zelanda.

Y es que el malbec reconoció en Argentina su ecología perfecta, produciéndose un vino de excepcional calidad y con un perfil altamente original. Hoy hay plantadas casi diez mil hectáreas de viñedos malbec, diseminadas por todo el territorio.

En 1852, Sarmiento se instala en Mendoza, y propone al Gobernador Pedro Pascual Segura la contratación del agrónomo francés Michel Aimé Pouget, quien acepta la propuesta, plantando allí numerosas variedades de uva originarias de su país natal: entre ellas estaba el Malbec, cepa que gustó mucho a los antiguos viñateros por su alto rendimiento, su sanidad, y el buen color de sus vinos.

No todos los malbecs producidos en Luján de Cuyo tienen derecho a llevar la sigla DOC (denominación de origen controlado) en su etiqueta: sólo podrán hacerlo aquellos que cumplan con una reglamentación preestablecida que engloba a un conjunto de normas que tienen por objetivo asegurar el cumplimiento de pautas de producción que garantizan la tipicidad y calidad del producto, rigurosamente controlados por un comité integrado por los propios productores de la zona. La denominación de origen malbec para Luján de Cuyo, nace en 1991 a partir de una idea de un grupo de conocidos bodegueros.



Desde lo organoléptico lo primero que llama la atención en un malbec es su color. Si se trata de un vino joven, es casi segura la aparición de rasgos azulados, o violáceos muy marcados. Posteriormente rota hacia el rubí, para reflejar tonos teja o marrón luego de cuatro o cinco años.

Los descriptores aromáticos más frecuentemente encontrados son ciruela y guinda. Algunas veces puede aparecer un perfume de violetas. Es en boca donde el malbec expresa sus diferencias más importantes, ya que es una de las pocas variedades que combinan cuerpo con suavidad, sensación de terciopelo. Puede vinificarse joven y frutado, sin o con madera, o como vino rosado. También puede ser dulce si se produce a la manera de los oportos.

¿Conoces el Malbec, la cepa vinícola más insigne de Argentina?
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