Pasaporte cultural Berlin

Explorando Berlín subterráneo a través de 5 rincones asombrosos

Berlín subterráneo


Hay otro Berlín más allá del que ven nuestros ojos. Una ciudad que permanece oculta a la vista bajo nuestros pies, un mundo lleno de lugares secretos bajo el suelo: refugios, búnkeres, pasadizos, torres de defensa antiaérea… Hablamos del Berlín subterráneo, rebosante de misterios y tesoros escondidos, a los que ningún viajero inquieto se puede resistir. ¿Te animas a descubrirlos?

Sin embargo, para explorar las oscuras entrañas del Berlín subterráneo y vivir una aventura apasionante, se necesita cierta ayuda: penetrar en el subsuelo berlinés de la mano de expertos que nos guiarán y nos mostrarán todo lo que nos aguarda allá abajo con las explicaciones adecuadas y todo lujo de detalles.

La empresa que desde el año 1997 se dedica a llevar a los turistas al sorprendente inframundo de Berlín se llama Berliner Unterwelten (“los submundos de Berlín”), en realidad una asociación para la investigación y documentación de las estructuras subterráneas de la ciudad que ofrece un variado ramillete de rutas subterráneas y guías en diferentes idiomas, incluido el español. Estas son sus cinco propuestas:

Metro, Búnker y Guerra Fría

Las huellas de la Guerra Fría no sólo se pueden rastrear en la superficie. El subsuelo de la parte occidental de la ciudad está horadada como un queso por un laberinto de túneles y estancias subterráneas excavadas para hacer frente a un ataque nuclear que en aquellos años se creía más que probable por parte de los soviéticos.

El descenso se inicia en la Plaza Bloch, donde se encuentra un antiguo refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en refugio nuclear con capacidad para 1.318 personas en los años 80; no lejos de allí, en la estación de Pankstrasse, se encuentra otro refugio similar, aunque más grande y moderno. Existen muchas más instalaciones de este tipo, pero no se pueden visitar.

Mundo de Tinieblas

Una “puerta al infierno” a la que se accede desde la estación de metro de Gesundbrunnen, al norte de la ciudad. Tras una gran puerta metálica pintada de verde se oculta un antiguo refugio antiaéreo: paredes húmedas, techos bajos, mala ventilación… Casi se puede sentir el miedo y la angustia de los berlineses que corrían en tropel hasta estos agujeros huyendo de las bombas de los aliados.

Los guías explican cómo a menudo se producían cortes de luz durante los bombardeos. Entonces, los refugiados, hacinados en la más completa oscuridad, debían hacer grandes esfuerzos por no entrar en pánico o desfallecer. Unos momentos con la luz apagada en el refugio nos harán sentir, aunque sólo sea por un momento, el sufrimiento de aquella gente.



Paisajes en Ruinas

Esta ruta nos lleva a las ruinas de la antigua torre de defensa antiaérea del Parque Humboldthain, muy cerca también del refugio de Gesundbrunnen. El recorrido nos conduce por tres de los siete niveles originales de la torre, que forman el mayor búnker descubierto en Berlín hasta la fecha.

Desde las plataformas y los puentes podemos lanzar una mirada a las profundidades del Berlín subterráneo, vistas sobrecogedoras a un abismo insondable en el que todavía hoy se trabaja en busca de nuevos túneles y galerías que conectan con cuevas subterráneas naturales. En los últimos años incluso se ha construido un abrigo artificial para seis especies protegidas de murciélagos.

El Muro y sus fisuras

Después de que el régimen comunista de Alemania Oriental decidiera levantar el Muro Berlín en 1961, fueron innumerables los intentos de fuga de alemanes del Este hacia la otra Alemania. Muchos de ellos optaron por excavar túneles por debajo de la infame “zona de muerte”, en la que los soldados disparaban a matar a los que se atrevían a emprender la huida.

Se han catalogado hasta 70 túneles de este tipo por los que más de 300 ciudadanos consiguieron burlar el Muro. Durante décadas, la Stasi (la policía secreta de la RDA) se dedicaron a excavar las inmediaciones del Muro para cazar a los que intentaban escapar  del país en busca de libertad.

La Máquina del Tiempo

Este último recorrido nos lleva hasta un antiguo gasómetro con más de 130 años de antigüedad que fue convertido en búnker durante la Segunda Guerra Mundial. Se halla en Fichtestrasse, al sur del barrio de Kreuzberg.

Sin duda explorar el Berlín subterráneo es una idea fantástica y original que nos permite descubrir una faceta de la ciudad que mucha gente desconoce. No obstante, hay que tener en cuenta que se trata de una visita desaconsejada para quienes padecen claustrofobia o trastornos similares, y también para los que viajan con niños, dada la temática de algunas de las visitas.

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