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¿Por qué merece la pena visitar la Cala Bona de Mallorca?



A escasos kilómetros del municipio de Son Servera encuentra su sitio se emplaza una de las joyas naturales de las Islas Baleares. Hablamos de la Cala Bona de Mallorca, un espacio privilegiado donde tomar el sol, tumbarse en la arena y disfrutar del ocio playero ofrecen su mejor versión. Si estás de paso por este destino balear y quieres descubrir uno de sus mayores paraísos costeros, las siguientes líneas te interesan y mucho. ¿Te las vas a perder?

La playa Bona de Mallorca tiene el orgullo de ser la primera en ostentar el certificado de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) de Accesibilidad Universal. Esto último podría significar que sus arenas se masifican durante los meses de verano, pero no es así: quienes busquen un remanso de paz, no quedarán decepcionados en la Cala Bona de Mallorca.

Con nada menos que 453 metros de longitud y más de 30 metros de anchura, este tesoro natural es una invitación sincera a disfrutar del mediterráneo, en un entorno que fue en tiempos un refugio de embarcaciones pesqueras. De hecho, las calas que dan forma a la playa Bona de Mallorca son de origen artificial, lo que no disminuye en absoluto su valor a ojos del público turista. Además, vale la pena mencionar que la mano del hombre siempre intervino en favor de la seguridad (véase si no la construcción de espigones cerrados, cuya finalidad no era otra que reducir la peligrosidad). Gracias a la escasa profundidad de esta cala, además, las familias pueden disfrutarla con tranquilidad, pues los incidentes son muy irregulares.

Ni qué decir tiene que la Cala Bona de Mallorca cuenta con una serie de prestaciones y servicios, a la altura de las mejores playas del mundo: cabinas sanitarias, socorristas, duchas, tumbonas y sillas anfibias, primeros auxilios, espacios de sombra, etc. Asimismo, esta playa se encuentra impecablemente comunicada, de forma que puede accederse en coche y estacionar el mismo en un parking gratuito. Por otra parte, podremos llegar en barco sin problemas, dado que sus características subacuáticas pueden ser fondeadas sin temor, eso sí, fuera del alcance de los mencionados espigones.

Con respecto a su oferta hostelera, quienes visiten la playa Bona de Mallorca también quedarán satisfechos, pues en sus inmediaciones se ubican numerosos bares y restaurantes, perfectos para degustar los platos típicos de la isla (la sobrasada, las cocas, el frit, el pa amb oli, el arròs brut, etc.). Entre los más recomendables, destacan el Café Bar Oliva, el Smithy’s Restaurant, el Lemon Grass Thai Kitchen o el suntuoso Port Verd del Mar.



Qué ver cerca de la cala Bona de Mallorca

Pero la Cala Bona de Mallorca no es, en sí misma, la única razón para dejarse caer por estas costas. Esta playa se ubica a poco más de 3 kilómetros de Son Servera, un municipio muy pintoresco, colindante a Capdepera, San Lorenzo de Cardessar y Artá. En sus calles y plazas encontraremos no pocos edificios y monumentos históricos, destacando sobre todo la iglesia de San Juan Bautista, levantando sobre los restos de una antigua torre destinada a la defensa de Son Servera. Su campanario, fachada y arquerías datan el siglo XVI y harán las delicias de los visitantes más curiosos.

Tampoco debemos pasar por alto la Iglesia Nueva de Son Servera. Conocida a su vez como S’Església Nova, este templo inconcluso sorprenderá a los amantes del neogótico, si bien sus orígenes no son tan remotos como en el caso de su homóloga dedicada a San Juan Bautista, pues se comenzó a construir en el año 1905.

Asimismo, cerca de la playa Bona de Mallorca se emplazan otros oasis de arena, como Port Roig (llamada a su vez Estanc d’en Xinet), una playa solitaria de más de 150 metros de longitud y unos 110 de ancho, con unas condiciones perfectas para disfrutar en familia. Unas características muy similares encontramos en Port Vell, otra playa de baja ocupación, sinónimo de relax en muchos sentidos.

Así las cosas, la Cala Bona de Mallorca merece ocupar un lugar privilegiado en nuestro itinerario turístico, no sólo por sus bellos arenales sino también por la oferta de ocio que encontraremos a su alrededor. Por otra parte, te recomendamos igualmente la visita a otros espacios exóticos, como la Cala d’Or, la Cala Formentor, la Cala Mesquida, Es Trenc o Sa Calobra, donde el tiempo parece detenerse y la brisa nos envía un mensaje de paz y tranquilidad.

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