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Monte Testaccio, una de las grandes maravillas de Roma

Monte Testaccio Roma


Roma, conocida como la “Ciudad Eterna”, es una de las pocas capitales del mundo que no necesita carta de presentación. Sus 1.285 km² de extensión territorial dan cobijo a la más valiosa concentración de monumentos históricos, arquitectónicos y arqueológicos a nivel internacional, lo que ya es decir mucho. Son construcciones reconocidas como grandes maravillas de la humanidad, siendo el Monte Testaccio Roma una de ellas al tratarse de una particular montaña considerada actualmente como la acumulación de desperdicios perfectamente apilados más antigua del planeta. ¿Te gustaría conocerla en profundidad?

El Monte Testaccio de Roma, también llamado Monte dei Cocci, se encuentra ubicado a las afueras de Roma, específicamente en la vía de nombre homónimo: la Via di Monte Testaccio. En sus adyacencias tenemos al legendario río Tíber, el peculiar barrio Testaccio y el siempre encantador barrio Trastevere, uno de los barrios de Roma con encanto, que tampoco podemos perdernos a nuestro paso por la capital italiana.

¿Cómo es el Monte Testaccio de Roma?

El Monte Testaccio Roma cuenta con unas muy interesantes características que describen su formación, mismas que, desde finales del siglo XIX hasta el presente, lo han hecho objeto de diversos estudios de carácter científico y arqueológico.

Se trata de una colina artificial de relativo tamaño que se construyó a partir de pedazos de cerca de 53 millones de ánforas, recipiente artesanal hecho de cerámica y muy utilizado por el Imperio Romano para almacenar alimentos líquidos y semilíquidos destinados a abastecer a sus habitantes.

En números concretos, estamos hablando de una construcción parecida a un triángulo que cuenta con unas dimensiones de 20.000 metros cuadrados, un volumen estimado en 580,000 metros cúbicos, una circunferencia cercana a los 0.6 metros de diámetro y altitud que, hoy día, se sitúa en los 35 metros habiéndose reducido sensiblemente es cifra con el paso de los años.

Historia del Monte Testaccio de Roma

El origen del Monte Testaccio Roma se remonta al siglo I d.C., época en la cual el comercio de, entre otros alimentos, aceite de oliva y vino estaba en pleno apogeo debido a su extendido uso especialmente en el ámbito culinario.

Así pues, las ánforas desembarcaban a orillas del río Tíber, eran retenidas en los almacenes de Horrea Galbae y posteriormente distribuidas entre la población romana. Estos alimentos llegaban almacenados en ánforas desde provincias tan antiguas como la antigua Bética (actual Andalucía, España), Tripolitana (moderna Libia occidental), Galia (territorio actualmente repartido en Bélgica, Francia y Suiza), así como de otras latitudes del continente europeo y asiático.



Luego de vaciar su contenido, estas ánforas de 30 kg fueron destruidas y apiladas de manera ordenada sobre arena y cal en un vertedero dedicado a ello, evitando así causar problemas de contaminación en la Antigua Roma y consolidando lo que hoy conocemos como el Monte Testaccio.

Caída del Imperio Romano

El declive y posterior caída del Imperio Romano occidental devino en un brusco descenso de la demanda de estos productos y subsiguiente abandono de esta área de comercio, lo cual detuvo -específicamente en el año 250 d.C.- el crecimiento del basurero.

Y una vez finalizado su uso como vertedero, el Monte Testaccio sería recubierto con vegetación pasando a ser el epicentro de numerosas actividades culturales para los romanos, incluyendo carnavales, corridas de toro, eventos religiosos y demás celebraciones de la época medieval.

Si vas en metro, la estación Piramide de la línea B del Metro de Roma es la más cercana, y si te desplazas en transporte terrestre, la parada de autobuses Zabaglia/Campo Boario es la más próxima al lugar. En la actualidad, el Monte Testaccio Roma se erige como un monumento de incalculable valor desde el punto de vista histórico, cultural y arqueológico para la capital italiana.

Y es que, las múltiples investigaciones llevadas a cabo en el lugar a lo largo del tiempo, permitieron conocer de primera mano parte de la actividad económica del otrora Imperio Romano, así como los hábitos alimenticios de sus habitantes.

En la actualidad es un parque arqueológico que podrás visitar siempre acompañado de un guía turístico y, una vez allí, presenciar en primera persona los miles de fragmentos de las ánforas perfectamente amontonados y disfrutar de las más increíbles vistas panorámicas y enamorarte aun más de la Città Eterna.

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