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¿Por qué nos encanta la Basílica de San Giovanni?

Basílica de San Giovanni


Una de las Basílicas más visitadas a nivel internacional es la Basílica de San Giovanni. Conocida a su vez como la Basílica de San Juan de Letrán, esta histórica edificación se enorgullece de ser la primera de su género que se construyó en la Ciudad Eterna, lo que nos ayuda a entender por qué genera tanta expectación entre el público turista. Más allá de su longevidad, ¿por qué merece la pena visitar San Juan de Letrán Roma?

La misma fue edificada durante el siglo IV, todo ello bajo las órdenes de Constantino el Grande, gran impulsor de su construcción, responsable además de su bautizo en honor a San Juan Bautista y también al evangelista, siendo más conocida como Basílica di San Giovanni in Laterano.

Con el correr de los siglos, esta edificación se ha visto envuelta en numerosos hechos curiosos y anecdóticos. Por ejemplo, los terremotos, incendios y otras amenazas que golpearon su estructura y provocaron el colapso de otras construcciones de la época no hicieron mella en la Basílica de San Giovanni, que se ha mantenido inalterable desde sus comienzos.

Basílica de San Giovanni: un vistazo al pasado

Antes de echar un vistazo al interior de la Basílica de San Giovanni y explorar sus maravillas, merece la pena retroceder en el tiempo hasta los primeros compases del siglo IV, cuando uno de los emperadores de la época, Constantino I, logró despojar de sus tierras a una de las familias más importantes. Nos referimos a los Laterani, en cuyos territorios se erigió la primera de las basílicas romanas.

Una de las razones de peso para visitar el templo es la investidura de los pontífices, que hasta 1870 se desarrolló en el interior de la basílica. Aunque en la actualidad se celebran estos actos en otra edificación, no hay mal que por bien no venga, pues el Papa, como obispo de Roma, celebra todos los años en el interior los oficios del día Jueves Santo, con motivo de la Semana Santa. De ahí que los turistas más devotos reconozcan una parada obligada en esta basílica.



Muchos visitantes son amantes de la arquitectura, así que hablar de su estructura y forma de construcción de la Basílica de San Giovanni es de mucha importancia, ya que por ejemplo su pórtico tiene dos pisos y se ubica en la fachada principal de la misma y data del siglo XVIII. En la parte superior de su fachada se encuentran dos estatuas santas, que fueron esculpidas durante el siglo XVIII y que es lo primero que los visitantes y fieles ven al acceder a la edificación.

Sorprende aún más que las puertas centrales estén fabricadas en bronce, siendo además las originales, esto es, las mismas que utilizaba la Curia Romana en los foros imperiales. En su interior, el visitante queda asombrado ante el decorado con mosaicos que adorna tanto el suelo como las columnas, sin olvidar la profusión de formas y relieves que dan forma al techo, de un blanco inmaculado. Mención aparte merecerían las esculturas de mármol, cinceladas con gran sentido de la belleza y la armonía. Por si fuera poco, este templo alberga la Escalera Santa, en la cual Jesús ascendió para ser juzgado el Viernes Santo por Poncio Pilato.

Sin lugar a dudas, la Basílica de San Giovanni aparece como uno de esos must turísticos que no debemos perdernos durante nuestra escapada italiana. Asimismo, la visita a este templo puede ser un buen punto de partida para explorar otras maravillas de esta ciudad, como Domus Aurea, las Termas de Caracalla, el Foro Romano, la Basílica de Santa Práxedes o la Villa Borghese.

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