Pasaporte cultural Australia

Opera de Sidney, uno de los grandes reclamos turísticos de Australia



En sus 12 mil kilómetros cuadrados, la más grande de las ciudades de Australia es una invitación sincera a disfrutar del turismo, la historia y las tradiciones de un pueblo fascinante. Los amantes de las bellas artes, además, tendrán una razón añadida para viajar a este lugar: la Ópera de Sídney.

La Ópera de Sídney se encuentra en la parte norte del centro de la ciudad de Sídney, a los pies de la bahía, siendo un punto de referencia, famoso por sus impresionantes paisajes y su relevancia cultural. En las siguientes líneas abordaremos su historia, sus características y su relevancia en el sector operístico, si bien no es necesario disfrutar con La Traviata, Rigoletto, Carmen y otras óperas para admirar la majestuosa arquitectura de este destino.

¿Qué es la Ópera de Sídney y por qué deberías visitarla?

La Ópera de Sídney se jacta de ser una obra maestra de la arquitectura, siendo además uno de los edificios más famosos del mundo. Situada en el mismo borde del Puerto de Sídney, este edificio cuenta con más de 1 millón de tejas que cubren aproximadamente 1.62 hectáreas, cada una de las cuales fue realizada en Suecia.

Lo más sorprendente de este edificio no se encuentra en el exterior, sino en el interior. Cuando la orquesta sinfónica se encuentra en el escenario de la sala de conciertos, la temperatura debe ser de 22,5 grados para garantizar que los instrumentos se mantengan en sintonía. Pues bien, el edificio regula su temperatura utilizando agua de mar tomada directamente del puerto, a través de un complejo sistema de tuberías que alimentan tanto la calefacción como el aire acondicionado.

Y es que la Ópera de Sídney está considerado como una de las obras maestras indiscutibles de la creatividad humana, no solo en el siglo XX, sino en la historia de la humanidad, de manera que los amantes del arte tienen una buena razón para dejarse conquistar por este lugar.

En la actualidad, la Ópera de Sídney cerca de 2 mil actuaciones al año, incluyendo piezas de ballet, ópera, teatro, danza, música y comedia, así como espectáculos infantiles y otros. A diferencia de otros espacios similares, en esta ópera es posible combinar espectáculos con la deliciosa comida local, en el Opera Kitchen y el restaurante Bennelong.

¿Cuál es la historia detrás de la Ópera de Sídney?

Los orígenes de la Ópera de Sídney se remontan a mediados del siglo XX, cuando se propuso un concurso internacional, al que se presentaron 233 diseños de todo el mundo.

Levantar un edificio de color blanco, festoneado e inconfundible, con alas blancas parecidas a conchas que emanan del puerto de Sídney, tal fue la propuesta arquitectónica del danés Jorn Utzo, que finalmente ganó la competición en 1957 para diseñar el proyecto que daría lugar a esa famosa ópera, embolsándose además la cantidad de 5 mil libras.



Sin embargo, la construcción de la Ópera de Sídney estuvo plagada de problemas, y se estima que su coste inicial fue de 7 millones de dólares, aunque se disparó hasta los 100 millones, un aumento del 1400%, que sigue siendo el más grande de la historia. También los tiempos estimados, de 4 años, se prolongaron hasta los 14, lo que sin duda debió desesperar a los inversores.

Pero a veces el fin justifica los medios y, por suerte, esta ópera se convirtió en un hito internacional, que de hecho cada año amortiza esta cantidad, con ingresos de 700 millones de dólares. Sin embargo, merece la pena preguntarse cuáles fueron las causas del encarecimiento de esta ópera.

La mala administración de los contratistas, los desastres en la infraestructura y el encubrimiento del gobierno casi arruinaron la carrera de Utzon para siempre. De hecho, siete años antes de la finalización del edificio, Utzon hizo las maletas y abandonó el país. Un grupo de arquitectos auxiliares intervino para tomar su lugar, culminando su obra en 1973. Es como si Miguel Ángel hubiera abandonado la Capilla Sixtina dejando a medias la Creación de Adán y otras escenas.

Como curiosidad adicional, señalaremos que Paul Robeson fue la primera persona en actuar en la Ópera de Sydney, pues mucho antes de su inauguración, en 1960, subió a uno de los andamios y cantó Ol ‘Man River a los trabajadores de la construcción mientras almorzaban. Fue la reina Isabel II quien inauguró oficialmente la ópera en octubre de 1973. Como no podía ser de otra manera, el comité de la Unesco reconoció a la Ópera de Sídney como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Como siempre recomendamos, la mentalidad del 2×1 es fantástica para hacer turismo, de manera que si decides visitar la Ópera de Sídney, esta puede ser una oportunidad de oro para descubrir otros rincones de gran interés, como Bahía de Sídney y sus fantásticas vistas; la Casa de Gobierno, con su pintoresca arquitectura, o el gigantesco Puente de La Bahía, un ‘monstruo’ de acero que merece la pena fotografiar.

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