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Puente de Hungerford, un lazo simbólico entre Charing Cross y Waterloo

Puente de Hungerford


De todos los puentes que salvan las aguas del Támesis en Londres, el de Hungerford tiene algo especial. A lo largo de su siglo y medio de historia, esta construcción ha sabido integrarse en el día a día de los británico, dando forma a la fisionomía de esta ciudad tan cosmopolita, y si bien no es tan fotografiado como el Tower Bridge o el Golden Jubilee, el Puente de Hungerford tiene otras muchas cualidades que lo hacen merecedor de una visita. ¿Nos acompañas?

El Puente de Hungerford se ubica cerca del London Eye, siendo una construcción de hierro destinada a las vías ferroviarias, aunque los peatones también la transitan a diario para cruzar las orillas del Támesis. Si las aguas de este afluente tienen un gran valor simbólico para los londinenses, qué puede decirse de Puente de Hungerford, nexo artificial entre dos de sus puntos más relevantes: la Estación de Charing Cross en su extremo norte y la Estación de Waterloo en extremo opuesto.

Una de sus grandes curiosidades es la presencia, en sus cercanías, de un cementerio de monopatines. Sí, has leído bien. Los principales diarios de la capital, siempre a la caza de primicias, dedicaron no pocos artículos a la costumbre que empezó a crecer entre los skaters, quienes desechaban sus monopatines rotos en una de las plataformas de este puente. Cabría preguntarse si las autoridades han emitidos leyes que prohiban esta moda, que nos recuerda extrañamente a los cientos de candados que invadían las farolas del Puente Milvio en Roma, imitando a los enamorados de Tengo ganas de ti de Federico Moccia.

Puente de Hungerford

La historia del Puente de Hungerford comienza en 1845, cuando se estableció como un puente colgante, que sin embargo no estaba destinado a perpetuarse. ¿La razón? Los trenes de Charing Cross debían comenzar su recorrido en 1859 por esta vía, que no estaba capacitada para ello. En consecuencia, Sir John Hawkshaw fue el encargado de reemplazar esta estructura por el puente que hoy contemplamos y admiramos, siendo uno de los pocos de su tipo que disponen de pasos peatonales en Londres.

¿Quieres saber uno de esos secretos que pocas guías turísticas mencionan? Dicha pasarela peatonal supuso un pequeño infierno para Hawkshaw, dado que la circulación de los trenes de Charing Cross no podía interrumpirse y la construcción debía llevarse a término en condiciones nada favorables.

Más allá del Puente de Hungerford, la capital londinense también sorprende a sus visitantes con la imponencia de otras construcciones similares, a veces tan emblemáticas como el Golden Jubilee o el Millennium Bridge. Tampoco se quedan atrás los de Westminster, Vauxhall o Waterloo. Ahora bien, la joya de la corona en lo que a puentes se refiere es Tower Bridge, parada obligada para todos los turistas.



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