Pasaporte cultural Portugal

Torre de Belém, una de las grandes rarezas de Portugal



Son muchos los monumentos lusos reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sin embargo, sólo uno de ellos ha sabido brillar con especial intensidad desde sus orígenes históricos. La Torre de Belém es mucho más que uno de los vestigios arquitectónicos de la antigua defensa de la capital portuguesa, constituyendo uno de los grandes exponentes del estilo manuelino en Europa.

Año tras año cientos de miles de visitantes se dejan conquistar por los muchos atractivos de la Torre de Belém, una edificación que llama la atención del público turista por su ubicación, ligeramente dentro de la costa, y por su blancura inmaculada, que se destaca sobre el mar, proporcionando una y mil oportunidades al público turista para conseguir una fotografía inolvidable.

¿Qué es la Torre de Belém y por qué deberías visitarla?

La Torre de Belém fue construida para defender Lisboa, aunque mucho después se transformó en un faro y más tarde en un centro de aduanas. Erigido en la orilla norte del río Tajo, dentro de esta torre se ubica una planta baja que  tiene 16 ventanas con cañones. Durante la visita también se suele recorrer los pozos y mazmorras del edificio, donde se arrojaba a los prisioneros.

La Torre de Belém tiene cinco pisos que conducen a una terraza en la azotea. Cada planta está conectada por una pequeña y estrecha escalera de caracol, que suele saturarse durante la temporada alta, por la gran cantidad de turistas que suben y bajan. En la mayoría de los casos, hay que esperar turno durante minutos.

La Torre de Belém tipifica el estilo arquitectónico manuelino, que es un símbolo de la gran era de expansión de Portugal. Construido sobre un plano de planta hexagonal, la torre de cuatro pisos se creó con la forma de una proa de barco que sobresalía en el agua. La fachada principal de la fortaleza está frente al mar y ofrece una impresión completamente diferente de la que se aprecia desde la orilla del río.

Fue construido a partir de piedra caliza de color blanco marfil, y la verdadera belleza de la estructura radica en la decoración del exterior, como salta a la vista. Se han incorporado troneras en las paredes del bastión inferior, y las almenas tienen forma de escudos embellecidos con la Cruz de la Orden de Cristo.

Este mismo motivo decorativo adorna las paredes externas de la torre, donde las esferas de piedra talladas y la cuerda náutica (símbolos de la destreza marinera de Portugal) embellecen las ventanas y los arcos. Los diminutos puestos de centinela, de estilo morisco, acentúan cada rincón de la terraza, mientras que otras cuatro torretas rodean la terraza superior. La característica más sobresaliente de la Torre de Belém es la galería con arcadas renacentistas, que adorna la fachada sur, por lo que no se puede ver desde la orilla.



Pero, sin lugar a dudas, la joya oculta de esta construcción es la gárgola de rinoceronte, situada en la fachada occidental de la Torre de Belém. Su significado, en opinión de muchos, reside en el hecho de que el primer rinoceronte que pisó Portugal fue en 1513 procedente de la India, un año antes de que se comenzara a erigir esta torre.

¿Aún no conoces la historia detrás de la Torre de Belém?

La Torre de Belém fue construida entre 1514 y 1520, siguiendo el estilo Manuelino, como se ha señalado anteriormente. Su ‘padre’ no fue otro que el arquitecto portugués, Francisco de Arruda, a quien le fue encargada por el rey Juan II como parte del sistema de defensa de la ciudad de Lisboa, después de que se decidió que las fortalezas de Cascais y Sao Sebastio no ofrecían suficiente protección.

Lamentablemente, el rey falleció antes de que se trazaran los planes, por lo que la idea quedó en suspenso. Aproximadamente veinte años más tarde, el rey Manuel I de Portugal decidió seguir adelante con la construcción, siendo culminada hacia el 1520.

Varios siglos después, en 1983, la Torre de Belém fue clasificada como Patrimonio de la Humanidad por el comité de la Unesco, lo que pone de manifiesto su gran valor arquitectónico. Si quieres visitarlo, entre octubre y abril abre sus puertas de 10 AM a 5:30 PM, mientras que de mayo a septiembre hace lo propio de 10 AM a 6.30 PM.

Por otra parte, una visita a la Torre de Belém es una buena oportunidad para dejarse conquistar por otras atracciones ubicadas en sus inmediaciones, como el Monumento a los Descubrimientos en Lisboa, el Museo de Arqueología, el Monasterio de los Jerónimos, el Museu do Combatente o el Museo de Etnología.

Torre de Belém, una de las grandes rarezas de Portugal
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